miércoles, 5 de abril de 2023

Costaleros de Bailén. Una peculiar y autóctona manera de llamar a los pies de Cristo

 

Costaleros de Bailén. 

Una peculiar y autóctona manera de llamar a los pies de Cristo.

 

   Mucho ha llovido, que es un decir, porque la sequía nos inquieta, desde que en 2012 pregoné la Semana Santa de Bailén. En dicho pregón leí mi poema titulado «Costaleros de Bailén», y tal denominación para referirme a los costaleros bailenenses, ya sea a costal, a varal, o a dos hombros, está en continua revisión, debate y análisis. Pues sí, seguimos, también, siendo costaleros en Bailén los que lo llevamos a varal, igual que llamamos Presidente a lo que en verdad es Hermano Mayor, que a su vez debería ser Hermano Mayor de Feria o por antigüedad, y así un largo etcétera de palabras que ya estudié en mi libro de 2014 El léxico de Bailén, o llamar catacumbas o lo que verdad es un pasadizo subterráneo o una nave. De igual modo que según el DRAE, capataz y cuadrilla sólo hacen referencia a tareas agrícolas y no recoge nuestro diccionario académico sus acepciones andaluzas cofrades y taurinas, y no por ello dejan de ser capataces ni cuadrillas semanasanteras. La influencia interregional es un hecho, y, verbigracia, en el Carnaval bailenense ya no llamamos, desgraciadamente, por influencia gaditana, murgas a las comparsas y chirigotas.

   En dicho trabajo, ya publiqué que costalero es la manera de llamar en Bailén, de manera general, tanto a los anderos (los que llevan andas, en Romerías, por ejemplo), horquilleros (los que llevaban horquillas), portadores... Según el DRAE, costalero es la “persona que carga junto a otras un paso de una procesión”, y no olvidemos que en la Andalucía oriental cargamos tronos, que no pasos, por lo menos hasta ahora.

Primera cuadrilla de costaleros de Bailén, 1986.Virgen de los Dolores

Primera cuadrilla de costaleros de Bailén, 1986.Virgen de los Dolores

Primera cuadrilla de costaleros de Bailén, 1986. Virgen de los Dolores

   Es propio de la idiosincrasia de la ciudad de Bailén llamar costaleros, tanto a los que lo llevan a varal (malagueño u oriental), como a costal (sevillano), como a dos hombros (granadino), que son las tres maneras de portar imágenes en Bailén. La razón radica en que a los primeros que portaron tronos (que no pasos), a mediados de los años ochenta del siglo XX, se les llamó costaleros, pese a que portaban las imágenes a varal en tronos de casi ochenta costaleros, y se hizo de manera correcta tal denominación, pues no eran anderos al no llevar andas; ni eran horquilleros, al no llevar horquillas; ni eran cargadores (Cádiz), ni promitentes (Jaén), ni hombros de trono (Málaga), ni santeros (Lucena). Las cinco cofradías bailenenses lo llevaron a varal y se llamaron costaleros en todas ellas. La primera cuadrilla que lo llevó sin varales externos, pero a dos hombros bajo el trono (estilo granadino), fue la de la Mulica; y la primera que lo llevó a costal fue la de la Virgen de los Siete Cuchillos. Y ahora, desde hace una década, ha llegado el boom del costal bailenense, por diversas causas que no voy a analizar hoy, y se nos quiere imponer un nuevo nombre, cuando ya se nos había bautizado, a la bailenense, como costaleros, desde los años ochenta.

   En otras localidades andaluzas, caso de Mengíbar, vecina de Bailén, también se les llama costaleros a los que lo llevan a varal.

   Y en esto de la revisión léxica y lingüística, no es de recibo tampoco llamar música, marcha o banda  de palio a lo que es una BANDA DE MÚSICA, que no sólo interpretan sus melodías a María, sino a Jesús; y si no, que se lo pregunten a los promitentes (costaleros) del Abuelo de Jaén, siempre acompañados por la Banda de Música de Jaén, a los sones de una única e irrepetible marcha fúnebre al Señor de Jaén, o que se lo pregunten a los costaleros del Cachorro de Sevilla, que este año, el Sábado Santo, llevarán una banda de música, cosa que no sucedía desde 1982, con el "Soria 9".

   Cosa distinta es considerar cuál es la mejor o más bella manera de llevar a nuestros sagrados titulares. A los que amamos la Semana Santa, como yo, no sólo me gusta, sino que me encanta el paso a costal, el paso granadino, el paso malagueño o el paso del cargador gaditano. Todas ellas son maneras de llevar a Cristo, aunque la mejor manera de llevarlo es con el alma y con el corazón. Y otra cosa sería hablar de cuál es la forma más bailenense de llevarlo, sabiendo que nuestros antepasados lo llevaban con pequeñas andas y con horquillas. Pero eso es harina de otro costal, nunca mejor dicho, para recogerlo aquí.

   Y como a los Costaleros de Bailén dediqué mi poema, a todos, sin excepción, os lo seguiré eternamente dedicando, porque sois los pies de Cristo, de María y de Juan, y por eso merecéis eternamente no sólo mi respeto, sino el de todos los bailenenses. 

   Suerte, hermanas y hermanos costaleros.

Francisco Antonio Linares Lucena.

Escritor, poeta y capataz de la cuadrilla de costaleros de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de Bailén.

Bailén, 5 de abril de 2023, Miércoles Santo.

 

Costaleros de Bailén.

 

 

   Tomad mi Pregón, paisanos;

fue mi fe quien me dictó;

y la razón corrigió

lo que escribieron mis manos.

 

   Cuanto dije, vuestro es,

mi pasión es lo que queda

escondido en esta fe

de una historia verdadera,

la que Jesús una vez,

dándonos su vida entera,

nos dejó en Jerusalén.

 

   Hoy es, Cristo, en mi Bailén,

imagen que en primavera,

junto a su Madre se ve,

recorriendo nuestra tierra,

a hombros, Santa Mujer,

tras un hijo en su condena.

 

   Bailenenses, recoged

testigos de nuestra historia,

legado henchido de gloria,

testimonio de una fe.

Como cristianos de bien,

llenad de cirios las calles,

colmad los templos de vida,

bendecid de Dios su sangre,

alabad su nombre grande,

admirad su faz divina,

y a quien repudie el coraje

que muestras siguiendo al Padre,

y hasta desdeñe el mensaje,

ponle tu otra mejilla,

y si demuestran su inquina

perdona a tus semejantes.

 

   Eso Él nos enseñó,

eso de ti lo aprendimos,

nada hay más grande, Señor,

que seguirte en tu camino.

Padre Nuestro en el cielo,

y en la tierra Jesucristo,

Creador del cielo y la tierra,

de lo humano y lo divino;

Y Dios te Salve María,

eres de gracia llena,

el Señor es contigo.

 

   Oh, Padre y Señor Nuestro,

ante tu paso, cautivo,

cientos de almas con vela

te siguen por este suelo

de luminarias y cera;

aciago y triste destino,

siendo Tú, Dios verdadero,

un Dios con la cruz a cuestas,

Cristo en hombre convertido.

 

   Siguen ufanos tus huellas

los que sienten sufrimiento,

y los que tienen promesa,

los que se encuentran enfermos

y solicitan tu grandeza

al despuntar la alborada,

los que padecen pobreza

y te buscan en sus rezos,

los que llorando te rezan,

los que entre llantos te aclaman,

los que se limpian la cara

de lágrimas desbordada

cuando ven tu cuerpo preso,

y contemplan tu corona,

hecha de espinas clavadas

en tu piel ensangrentada,

con clavos en un madero

con tu sangre derramada,

y la pungente lanzada

que desgarraba tu pecho,

siendo Tú Dios de los hombres,

siendo Dios en cuerpo y alma.

Un hombre supo morir

con su faz crucificada,

sus ojos siguen ahí,

sin quitarnos la mirada,

¿cómo no creer en Ti

cuando te miro a la cara?

 

   Penitentes de Bailén,

cristianos de gran solera,

nazarenos en sigilo,

rosales, lirio, clavel,

costaleros que te llevan,

y costales de mujer

meciéndote como a un hijo

querido desde su ser,

mantilleras con peineta,

almas de Cristo en hilera,

silencioso oscuro brillo

de un Sol que no se ve.

 

   De pronto suena un olé,

silencio en la Calle el Prado,

son los versos de un poeta

que salen del corazón

y una mujer los canta,

alzando al viento sus manos,

con acento de mi tierra

y a compás aflamencado.

Es la Sole en su balcón,

con un nudo en la garganta,

poniendo el alma y su voz,

como tantas veces hiciera,

bendita Semana Santa,

sagrada luz del Profeta,

destellos de una pasión,

a su Madre y a su Dios

cantándoles por saetas.

Y aplaude Calle Real,

a ritmo de martinete,

entre vítores sinceros,

suspiro del penitente;

y Baeza, Colón, Torreanaz,

el Puerto, Prim, la Carrera,

aplausos de nuestra gente

a los grandiosos saeteros

que aquí se hicieron leyenda,

orgullo de una ciudad,

bailenenses de los buenos.

San Nicasio huele a laurel,

a naranjos el Paseo,

la Amargura es a tomillo,

y la Silera a romero,

olores de primavera

y aromas buscando a Cristo,

fragancias de nuestra fe

y efluvios de nazareno.

 

   ¡Capataz, dale al martillo,

que nuestros hombros te esperan

agarraícos al varal,

llevándote cual proel

que con su barca navega

surcando este mar de olivos,

orilla en inmenso olivar,

brisa en calma aceitunera

de la tierra de Jaén,

costalero un año más;

cargadores que te rezan,

portadores de una fe

bailenense y alfarera;

anderos que te veneran,

a orillas del río Rumblar,

a la vera del Guadiel,

al llegar la primavera

en el campo bailenés;

horquilleros de verdad,

con el alma ladrillera,

con bravura en el tejar,

con pasión olivarera,

con fervor de feligrés,

laborioso en el alfar,

orgulloso de su ayer,

costaleros de mi tierra,

costaleros que te llevan,

costaleros de Bailén!

 

   Una voz ronca resuena:

¡valientes, tos por igual!,

que Cristo cayó otra vez,

su Madre llora de pena,

rompiendo el amanecer.

¡Al martillo, capataz,

¡Capataz, Y A ESTA ES!

¡Y al cielo con Ella!

¡Y al cielo con Él!

 

Bailén, 1 de mayo de 2011. (poema leído en el Pregón de Semana Santa de 2012)